Si unimos playa con el concepto salud, seguramente pensemos en aprovechar nuestras vacaciones, para hacer más ejercicio, aunque sea para realizar largos y relajantes paseos, que pueden favorecernos más de lo que pensamos. Jesús J. Rojo, director del departamento de salud y rendimiento humano de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (INEF), insiste en que en la playa “la libertad de ropa y el contacto del aire sobre nuestra piel nos invita a pasear, y posiblemente esta sea la actividad más practicada, el paseo por la playa”.
Lo que no es tan conocido es que durante este paseo por la playa:
- Se mejora la propiocepción en las articulaciones del pie, rodilla y cadera.
- Se regenera la piel de la planta del pie.
- Y si vamos mojándonos las extremidades inferiores, refrigeramos el organismo, ya que desde la planta del pie se bombea la sangre hacia el corazón”.
Así, este paseo a un buen ritmo, es decir, a unos 5-6 Km/h, “va a ir adaptando nuestro organismo y tonificando la musculatura de piernas y muslos”. Incluso, si hacemos un poco de esfuerzo y subimos un poco de pendiente también se tonificarán los glúteos, eso que tanto ansiamos.
Lo más importante es realizar el paseo a primera hora de la mañana o última de la tarde y siempre con factor protector y protección de ojos con gafas o lentillas con filtro UV”.
Algunas personas aprovechan el aire libre para practicar algún deporte, aunque sea petanca o palas, lo que nos permitirá quemar alguna caloría más, a la vez que nos hará pasar el tiempo de forma más entretenida”. En el Programa Saludable de control de peso del “Reto Detox FIT” aconsejamos hacer ejercicio físico al aire libre.
Si pasear nos ayuda a mejorar las articulaciones, prueba a nadar para: Mejorar nuestra musculatura, y es que “el golpeo de las olas contra nuestro cuerpo actúa a modo de masaje, provocando una relajación muscular”. Además, movernos dentro del agua tiene otros beneficios, sobre todo porque al estar dentro del agua nuestro peso disminuye, “con lo que podemos mover rodillas y cadera con una carga menor, lo que beneficia la nutrición del cartílago, a la vez que no se le daña si estamos pasados de peso. También tendremos el beneficio provocado por mejorar el retorno venoso y realizar un buen drenaje linfático, todo ello debido a la mayor presión que hay a mayor profundidad”.
La llamada talasoterapia, tal y como la definen desde la Sociedad Española de Hidrología Médica (SEHM), es “la utilización con fines terapéuticos del agua del mar junto al clima marítimo”. Su utilización con fines terapéuticos, por parte de médicos expertos, en enfermedades reumáticas, traumatológicas, dermatológicas, del sistema respiratorio o del sistema venoso y linfático y venoso, entre otras, demuestra que la naturaleza a veces puede hacer mucho por nosotros. Ahora sólo falta que nosotros también hagamos algo para mantener nuestra naturaleza para que nuestros descendientes puedan disfrutarla en el futuro.






