La horchata es una bebida refrescante (también postre), preparada con agua, azúcar y chufas mojadas (o molidas), además de ingredientes que potencian su sabor, como la canela y la piel de un limón. Las chufas son unos pequeños tubérculos con forma de nudos que proceden de las raíces de la juncia avellanada (Cyperus esculentus), que se llama así por la forma de su fruto, parecido a la avellana.
La elaboración de la horchata comienza con el lavado del tubérculo, posteriormente pasando a un molino para su trituración, se deja un tiempo en maceración, se prensa varias veces y se obtiene el extracto final. Para finalizar el proceso se le añade azúcar y se vuelve a tamizar. En la actualidad se comercializa una variante de horchata sin azúcar para aquellas personas que cuiden su peso o las que no pueden tomar azúcar (es una opción más saludable a la horchata tradicional).
Considerada desde la antigüedad como fuente de nutrientes y vitaminas, diversos estudios médicos avalan múltiples propiedades beneficiosas para el organismo. En este sentido, las investigaciones han concluido que la horchata posee propiedades digestivas muy saludables por su alto contenido en almidón y aminoácidos.
Por otro lado, prestigiosos especialistas de la Universidad de Valencia afirman que es rica en minerales; entre ellos, el fósforo, el magnesio, potasio, calcio y el hierro, además de grasas insaturadas y proteínas. En cambio es un alimento bajo en sodio, por lo que es apta para los pacientes con hipertensión.
Se trata de una bebida energética y nutritiva, de origen completamente vegetal y con propiedades cardiovasculares similares al aceite de oliva, contribuyendo a disminuir el colesterol y los triglicéridos, por su alto índice de ácido oleico.
Todas estas características hacen de la Horchata de Chufa de Valencia es un alimento completo por su aportación de macro y micronutrientes para el organismo. En el Programa Saludable de control de peso del “Reto Detox FIT” recomendamos la horchata.
Características principales de la horchata:
- La horchata es rica en minerales y vitaminas, entre los que destacan el fósforo, el potasio y las vitaminas C y E.
- Es rica en minerales, como el fósforo, el calcio, el magnesio y el hierro, y en vitaminas, entre las que destacan las vitaminas C y E (estas 2 vitaminas tienen la capacidad antioxidante).
- También aporta numerosas enzimas que facilitan la digestión.
- Su valor energético (100 kcal/100 g) la convierte en una buena bebida energética así mismo, de utilidad en ancianos y sujetos con estados de malnutrición.
- Contiene bajo sodio que la asemeja proporcionalmente al tomate, pimiento, pepino y zanahoria.
- No contiene lactosa ni fructosa ni caseína, aunque algunas marcas comerciales le añaden proteína de leche…
- Como no contiene gluten, no hay necesidad de privar de su consumo a los enfermos celiacos.
- Su composición porcentual en ácidos grasos, muy similar al de aceite de oliva, y bastante parecido al de frutos secos como la avellana, le proporciona un valor añadido indudable: es útil en la prevención de la hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia y arteriosclerosis.
- Tiene un cierto aporte en hierro, superior a la leche de vaca, aunque inferior a la leche de soja, de la que se diferencia en su palatabilidad (ser grato al paladar) muy superior.
- Si no hay adición de sacarosa extra la horchata de chufa tiene menor contenido calórico y de azúcares simples que muchos zumos de fruta comerciales, por lo que si no hay un consumo abusivo no habría necesidad de precauciones especiales en diabéticos compensados, ni en pacientes con sobrepeso.
- La pueden tomar los pacientes hipertensos dado el casi nulo contenido en sodio de la bebida y la ausencia de componentes estimulantes (cafeína, tiramina). Es más, por su contenido en arginina puede tener efectos vasodilatadores.
En definitiva, la horchata de chufa mejora la hipertensión, las diarreas moderadas y resulta muy conveniente para dietas libres de colesterol y ácido úrico. Por otro lado, cabe la posibilidad de añadir calcio, denominándose leche de chufa, para así sustituir a la leche de vaca, siendo más adecuada para este fin que la leche de soja, al ser menos energética que ésta.
Por todo esto, la horchata de chufa debe ser considerada con toda justicia como uno de los componentes tradicionales de la «dieta mediterránea», ya que junto con las verduras en ensalada, las legumbres variadas en los distintos arroces, el pescado, las carnes blancas, el uso del aceite de oliva y los cereales, es la bebida refrescante por excelencia, y por sus propiedades nutricionales cumple con creces con las características que como grupo tienen el resto de los alimentos considerados como constitutivos de la dieta mediterránea, y tiene las condiciones anti arterioscleróticas que todos ellos tienen, y reductoras del riesgo de ciertos cánceres. Además es natural y sus propiedades organolépticas, textura, color, sabor… le proporcionan una aceptabilidad máxima. Su uso debería aconsejarse y fomentarse mucho más de lo que habitualmente se hace y adicionalmente recuperaríamos un aspecto nutricional tradicional beneficioso, mucho más que las bebidas artificiales carbonatadas y edulcoradas o con añadido de xantinas estimulantes.







